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sábado, 17 de septiembre de 2011

Big. Una película, una visión sobre ella y nosotros...



Sipnosis de Big:
"Josh Baskin tiene trece años pero, cansado de que las chicas no le hagan caso y de que sus padres le traten como a un niño, desea ser mayor. Una noche, encuentra, en una feria, una vieja máquina que concede un deseo a cambio de una moneda. Josh, sin dudarlo un instante, pide hacerse mayor. A la mañana siguiente, descubre en el espejo un cuerpo de adulto. La otra cara de la moneda serán los problemas y responsabilidades que debe asumir sin ninguna experiencia previa".

No es solo una película. Puede que distraída, sin maldad y como dice la crítica muy familiar. A partir de un momento, lo que el argumento relata conlleva para mí un paralelismo muy interesante y relacionado con el camino del alma y el despertar... Veamos:

Josh Baskin pide hacerse mayor y lo consigue gracias a la magia del deseo de la máquina de la feria. A partir de esto, al día siguiente debe salir de casa de sus padres rápidamente ya que su madre no lo reconoce; lógicamente su niño de 13 años se ha convertido en uno de 30. Josh Baskin coge su pequeña bici y como puede va peladeando hasta el colegio y, gracias a una canción que tenía en común con su mejor amigo, al cantársela éste lo reconoce y acepta que algo ha sucedido pero se cree que el chico de 30 años sigue siendo Josh Baskin. La nueva situación requiere inmediatos cambios y, ambos amigos, uno ayudando y el otro mentalizándose de la nueva circunstancia comienzan esta nueva andadura. Como Josh Baskin tiene 30 años deberá buscar trabajo. Lo encuentra en una empresa donde se inventan y fabrican juguetes. Engaña al entrevistador de currículums con datos y experiencias falsas consiguiendo que lo contraten. A partir de ahí y al poco tiempo, gracias también a circunstancias de la vida, el gran jefe de esta empresa capta que este nuevo empleado treintañero tiene una especial sensibilidad para los juguetes y para entender lo que realmente quiere cualquier niño. Esto hace que Josh Baskin suba rápidamente peldaños en la empresa, tenga su propio despacho y sea objeto de atención del jefe. Poco a poco Josh Baskin va entrando en esa nueva vida de creador, inventor y ejecutivo. La nueva personalidad, al principio todavía lleva la doble vida de niño de 13 años por dentro y con su amigo de la escuela, pero también la nueva vida de adulto de 30 años y con un trabajo y responsabilidad seria. Lentamente la nueva vida absorbe la esencia de Josh Baskin dejando cada vez más patente sólo al adulto de 30 años, llevando una vertiginosa carrera hacia el éxito laboral y personal con una mujer de la que se enamora y vive su primera experiencia sexual.
El amigo de 13 años de Josh Baskin, cada vez ve menos a su mejor amigo; éste siempre está ocupado con reuniones, teléfono, relaciones sociales y personales... tiene su vida montada, su nueva casa, su novia... en definitiva, sus nuevas cosas hacen de él una nueva persona pero... mientras vive ésto olvida que su mejor amigo cada vez tiene menos acceso a él, y con ello Josh va perdiendo sin darse cuenta la posibilidad de volver a su verdadera realidad, la de Josh Baskin de 13 años...
Pero como todo está siempre ahí, Josh Baskin, a partir de un momento comienza a vivir dudas que interfieren en su nueva vida. Algo hay en él que pide un replanteamiento de la situación, y el vivir de cada día se plantea desde una perspectiva de dualidad entre lo que es y lo que "debe ser". Se encuentra lentamente con la tesitura de decidir entre seguir siendo el de 30 años o bien, gracias a las pesquisas de su amigo que ha encontrado la máquina donde pidió ese deseo, volver a ella y pedir de nuevo ser el chico de 13 años. ¿Qué hará? La pregunta está clara, pero la respuesta requiere mucho desapego; éste es uno de los requerimientos para volver a casa...
En la película, finalmente decide lo correcto y tras visitar la máquina del deseo, al poco vuelve a ser Josh Baskin de 13 años, llega a su casa y retoma lo que dejó...



Detalles de reflexión:

Un deseo fue el comienzo de su camino de salida hacia lo que no es. Un proceso de crecimiento de esa nueva forma le impele a creer que está viviendo lo que le corresponde. Todo parece tan real, tan bonito... Una especie de cuento de hadas está viviendo y Josh Baskin es el protagonista. Todo le sonríe pero... cuando un camino nos aleja de lo que somos, debemos decidir valientemente retomarlo en sentido contrario y, a Josh Baskin le cuesta plantearse esto como a cualquier ser humano. Se ve claramente en la película cómo vive esa ilusión que haría sonreír y llorar de alegría a muchos, pero, en contrapartida, manifiesta claramente que no es un camino acertado porque ¡está viviendo lo que no es!
Josh Baskin vive casi al umbral de su mayor decisión el cruce de caminos en el que debe decidir qué hacer. Siente y al principio accede a la tentación de la forma que él mismo ha creado con su nueva personalidad de ese chico de 30 años y su nueva vida. Cuando parece haber decidido ser así, de nuevo aparece la interminable cuestión sobre él mismo y otra vez surge el planteamiento de qué hacer...
En la película, claramente aparece que el éxito de su vida como Josh Baskin de 30 años es debido a que esa persona adulta realmente es un niño de 13; esto facilita en esa empresa de juegos para niños que él sea el mejor imaginando lo que un niño quiere para jugar. Aquí hay una cuestión de mucha filosofía y que invita a la reflexión que dice que "sólo los niños entran en el reino de los cielos". Conlleva en sí un significado que es importante reflexionar desde el discernimiento, porque ahí radica la expresión más pura de la sencillez del corazón, y esto no sólo determina el éxito de su trabajo sino también el de la vida en su conjunto.
Como vemos, la película en sí está basada en que las decisiones de verdad las debe tomar si las quiere aceptar, desde el niño que hay en él y no desde el adulto.

He disfrutado viendo al Josh de treinta años viviendo situaciones cotidianas de relaciones sociales y cómo, aun siendo adulto era el niño de 13 años quien las vivía. Me he preguntado si, al ser adultos nos complicamos mucho las cosas, olvidando la sencillez de cuando éramos niños, ingenuidad sería la expresión...
Otro aspecto que aparece manifiesto es el que, a partir de un momento, Josh Baskin comienza a sentir a modo de dualidad que afecta su vida y le impele a la reflexión de la importante pregunta ¿quién soy? Él lo sabe, pero paradójicamente la vida que lleva lo aleja de esa realidad. Mientras Josh Baskin sigue viviendo sin decidir sobre lo que es y actuar en consecuencia, su vida se convierte en una continua sensación de pendularidad. La pendularidad no es desequilibrio sino la muestra de un cruce de caminos sin decidir. La esencia debe ir acompañada de la forma como la forma de la esencia y, cuando esto no sucede así vivimos una larga lista de sensaciones, pensamientos y otras cosas, todas pendulares que nos llevan de aquí para allá; como si somos el jinete de un caballo que desea desdoblarse hacia varias direcciones a la vez, pero sin decidir nunca cuál...

Lo interesante de ver la película es que sabes que el protagonista no es sólo uno sino dos; ambos unidos en una sola forma y la sucesión de acontecimientos que van determinando quién, poco a poco va regentando la vida. Al mencionar "dos" me refiero efectivamente que el niño es el alma y el Josh Baskin de 30 años la personalidad. ¿Por qué no vemos así nuestras vidas? ¿Acaso no estamos viviendo, a saber desde cuándo, este mismo dilema?
Una vida que, en la medida que nos hacemos adultos se va traduciendo en ecléctica, llena de variedades y posibilidades. Me pregunto si todo esto tan variopinto nos ayuda y ofrece oportunidades, o por el contrario lo vivimos como algo que finalmente nos aturde y todavía más aleja de la propia esencia.
Otro paralelismo importante es que, si Josh Baskin decide volver a ser niño, sólo así es cuando tiene la posibilidad de volver a casa. Si decide lo contrario, en realidad sigue viviendo, pero entonces ¿qué sentido tiene lo que era como niño? Poder decidir libremente no significa acertar las decisiones, justamente significa poder errar. En la posibilidad del error radica la oportunidad de aprender. Es por ello que el error en sí no debe ser un temor en nuestra mente sino un camino de redención para nuestra alma...
Otro detalle a tener en cuenta para la reflexión es la presencia del mejor amigo de Josh Baskin de 13 años. Éste sigue siendo el niño y le recuerda al adulto lo que es. Aquí hay una interesante metáfora de comunicación entre almas ya que, este amigo es la única conexión de Josh Baskin con su verdadera realidad. ¿Nos damos cuenta de la importancia y significado de la palabra amigo? El verdadero amigo es quien conoce nuestra alma...
La pregunta definitiva sería ¿seguimos viviendo como adultos o reconocemos al niño en el adulto que somos?

Emig





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