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viernes, 9 de abril de 2010

—¿Crisis? —me pregunto


"El camino hacia arriba y el camino hacia abajo es uno y el mismo".

"El mar es el agua más pura y más corrupta; es potable y saludable para los peces; para los hombres, en cambio, es impotable y deletérea".

Heráclito de Efeso.




¿Por qué no hablar de armonía en vez de crisis? Pero es un riesgo hablar de algo que se espera más que se trabaja ¿verdad?

Me ha gustado especialmente la imagen escogida para este post, porque desde la imaginación, podemos ver que, aunque nuestro querido planeta sea un ser vivo más, en realidad depende mucho de nosotros cualquier efecto que vivamos en él, como todo aquello que hacemos, pensamos, creamos o destruimos...

Siendo sinceros ¿acaso crisis no es una manifestación del movimiento llamado cambio? Sólo que, según vivamos esto de forma conveniente u obligada, llamamos crisis o bienestar. Me pregunto si las crisis no son también una muestra del desafuero que vivimos, que produce, evidentemente, desequilbrio, desconcierto, y, en definitiva son el pago obligado que precederá al impuesto revolucionario que deberemos vivir, cuando decidamos cambiar la corriente de los hechos acontecidos, primeramente los propios y paulatinamente agrandando el alcance del compromiso, llevándolo al llamado BIEN COMÚN...

Entiendo las crisis como el efecto evidente de vivir en desarmonía con lo natural, que es también lo imperecedero. Entiendo las crisis como el resultado de vivir sin aprender del pasado; sin abrir los ojos del corazón y vivir la ternura de su mensaje. Porque la buena voluntad debería ser el estandarte de cualquier ser humano; sin embargo el particular ego acompañado de todos los ismos (los cuales surgen dentro de la corriente vanguardista contra una corriente envejecida y propusieron innovaciones radicales de contenido, lenguaje y actitud vital), está conduciendo el llamado progresismo "global", cada vez más a separarnos del sentido esencial por el que estamos viviendo, cuya base totalmente alejada del egoísmo es el compartir altruista.

Hemos sido enormes masas de gente conducidas al bienestar (aparente), sin ser conscientes de que tal situación engrandecía a unos pocos y empobrecía todavía más a muchos. Hemos creado una sociedad que se ha ido comiendo los valores intrínsecos que nos unen como humanidad, y hemos sectorizado, diversificado tanto nuestra forma de vida, dejando que los distintos sistemas económicos y sociales embebieran "eso llamado libertad".

"Quien mal anda, mal acaba" ¿verdad? Entonces, la crisis ¿forma parte de un nuevo paso en la evolución o del mal andar? La crisis es un termómetro que marca la fiebre alta; sin embargo, ¿quiénes son los enfermos? ¿Los que no tienen trabajo? ¿Quienes no "llegan a fin de mes"? ¿Quienes no tienen un techo ni un sustento mínimo y asegurado al día? ¿Los explotados en cualquier caso? Yo creo que los enfermos son quienes propician, impulsan y crean las crisis. Pero la gran masa llamada opinión pública, más que enfermos estamos dormidos. Y lo estamos porque esperamos que las cosas cambien. Y entendemos que el cambio vendrá cuando, de nuevo, nos sintamos en la cómoda forma de vida "que merecemos", sin contar de nuevo en buscar o vivir ninguna armonía más allá de la propia comodidad y egoísmo.

Tan peligroso es no hacer las cosas bien como dejar que se hagan injusticias, se tomen decisiones del orden que sean cuyo móvil es la separatividad... Pues... entiendo que la sociedad que hemos creado dice "para que yo esté bien, tú debes estar mal". Y esto no es una creación progresista, nacida hace pocos años. Esto es, quizás la premisa desde tiempos inmemoriales que ha roto cualquier posibilidad de armonía. Veamos: se ha materializado el divide y vencerás; se ha oficializado "lo mío es mío, lo tuyo es tuyo"; se han esclavizado las voluntades en torno a necesidades propias pero no comunes. Todo esto y más, ha ido sucediendo tan lentamente que nos hemos enseñado a apreciar, proteger y mantener nuestro bien "a pesar de". La desigualdad ha ido in crescendo, y sobrepasar los límites conduce ver más de cerca las llamadas crisis. Pero, ¿cuándo existe la crisis? Parece ser, que solamente cuando la vivimos muy de cerca; mientras, solamente sabemos de ellas por las noticias.

También las crisis sobrevienen cuando se practica el disconformismo. Si no, solamente hay que ver la "innata" necesidad de muchas personas de vivir sus carencias mediante ayudas psicológicas, dogmáticas, incluso sectarias...


Un claro ejemplo de armonía, respeto y vivencia afín a la Naturaleza, sin necesidad de conocimientos ulteriores son las abejas y las hormigas. ¡No leen filosofía!, pero la conocen. ¡No buscan ninguna verdad!, simplemente la viven. No desarmonizan con nada ni nadie; solamente son y están; y saben cuando corresponde trabajar y cuando descansar. Asumen su compromiso inherente...


Pero el ser humano ¡tenemos mente! Y nos permitimos hacer de abanderado de lo que puede ser una autodestrucción (otra vez).

Siempre me ha gustado el significado de oportunidad. Encuentro el dulce néctar de esta palabra en cada instante que pensamos, hacemos y existimos. Solamente es necesario abrir los ojos y dejarse llevar por el corazón. Pero también dejar aparcado el rito de la seguridad y devolver la mirada al horizonte, contemplando el nuevo Sol de cada día, alumbrando y potenciando el pequeño sol que llevamos dentro, y caminar ese haz sempiterno, que no necesita de ninguna álgebra ni argumento para ser reconocido, porque la Naturaleza es sencilla en expresión y comprensión. Tan sólo es necesario decidir que la buena voluntad sea óbice de existir, sin discriminar, menospreciar ni atribuir soluciones a falsos ídolos o falsas esperanzas, fruto de vivir para hoy sin sembrar para mañana...

Emig

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sábado, 6 de marzo de 2010

Ponencia sobre la Paz

Buenas tardes a todas y todos. Gracias por asistir a esta ponencia sobre la Paz. Intentaremos llegar a todos ustedes con las reflexiones que hemos preparado a modo de síntesis, propiciando así, el que después, puedan ustedes hablar libremente del asunto que nos une ahora mismo en esta sala.


Hablar de la paz, es como querer hablar de la carencia más notoria que ha vivido la humanidad desde que la conocemos. Pero la paz, no es necesaria solamente en momentos de guerra, que en mayor o menor medida hemos vivido desde el principio de los tiempos. Porque paz es contrario a conflicto y, ¿quién no vive, está viviendo o vivirá un conflicto? En realidad, el conflicto está en muchos órdenes de la sociedad, y, sin ir más lejos presente en uno mismo, casi a diario.

Cuando decimos —yo soy eso; o —yo quiero tal cosa; en definitiva el significado de ese yo, en general suele ser fruto del impulso egoísta que llevamos ingénito como un cáncer que necesita ser extirpado. ¿Por qué al afirmar lo que somos o queremos, no lo hacemos desde la perspectiva del bien común? Porque nos han enseñado la libertad desde la protección de nuestro espacio vital. En realidad ¿qué es nuestro? Responderemos, probablemente enseguida —eso que he pagado. Pero, eso que hemos comprado con el dinero de nuestro bolsillo y que necesitamos, no nos preocupa pensar si quien lo ha hecho, ha sufrido del yugo opresor de la forma de "vida" llamada economía. Entonces, adquiriendo ese producto, estamos propiciando que ese estado de conflicto siga vivo; con lo cual, no estamos practicando la paz.

Cuando menospreciamos, estamos dando coba al clasismo (actitud de quienes defienden la discriminación por motivos de pertenencia a otra clase social) y generando algo tan nefasto como es la separatividad. Cualquier idea, tradición, religión o forma de vida que no contemple al ser humano por igual, está permitiendo la posibilidad del conflicto; y tal posibilidad, es, ha sido y será un hecho consumado en esta sociedad, mientras no aceptemos que vivir con disputas del orden que sea es un obstáculo para la paz.

Vean ustedes, como no estamos hablando de la guerra, sino de la ausencia de paz en lo cotidiano. Por tener muy inculcado el sentimiento de lo mío como propio, de lo nuestro como sociedad pero, ¿cómo llamar a lo que es de toda la humanidad? Ustedes se preguntarán ¿cómo van a preocuparse de lo que no conocen siquiera, si, además, ya les falta el tiempo para mantener en paz lo más próximo? Yo les responderé con otras preguntas ¿es demasiado pedir que cambiemos la manera egoísta de ver lo que está más allá del propio interés?, ¿por qué no probar el vivir haciendo por quien sea lo que haríamos por nosotros mismos? Pues, para llegar a la paz, deberemos pagar el precio del concepto de propiedad.

Sin embargo, siendo realistas, no debemos olvidar que estamos inmersos en una sociedad piramidal, aunque sea lamentable, que tres cuartas partes de esa pirámide, no es sólo que ahora no pueden estar aquí, sino peor, pues no tienen seguramente dónde estar ni qué comer, y su supervivencia en cierto modo depende de nuestro nivel de lujos, es decir, egoísmo disfrazado.

Señoras y señores, sólo hay que ver los medios de comunicación, que en todo momento nos alientan con informaciones mediatizadas y comprometidas a mantenernos en esta burbuja de ilusión para unos, esperanza para otros. Nos enseñan el escaparate de cómo están otros países llamados del "tercer mundo"; y nosotros, aquí, aceptamos la existencia de esta realidad con el temor acentuado de perder lo que consideramos nuestro...

Entonces, nuestra conciencia ¿es de paz o de temor? ¿Altruista o egoísta?

Acaso sería necesario, que ahora bajáramos los tres ponentes, nos sentáramos en butacas, y fueran tres de ustedes quienes suben a la mesa y continúan la ponencia, y ¿saben por qué? Porque esto que hablamos ahora es responsabilidad de todos. Y en algún momento, seguro, que muchos de los aquí presentes hemos pensado durante algún instante sobre la paz. Pero, por mucho que votamos lo que creemos mejor, o en ocasiones recordamos eso de contar hasta cien antes de enfadarnos... pero sabemos que no es suficiente. Comenzaría a serlo si fuésemos todos quienes nos levantamos un buen día, y tenemos en nuestras mentes algo de lo que dictan nuestros corazones. Porque ellos llevan la semilla de la Paz. Pero, demostrado está, que las múltiples formas de vida que ha inventado el ser humano en el planeta, siempre hacen que la felicidad de unos sea el sufrimiento de otros...

Emig


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viernes, 5 de febrero de 2010

Un libro, una historia: Buda

Un libro, una historia. Es la primera vez que elijo compartir la lectura de un libro que todavía no he terminado, el cual cayó en mis manos ocasionalmente, y merece ser considerado por escrito y compartido en el blog.


Un libro, una historia titulada Buda, escrita por el conocido médico Deepak Chopra. El cual nació en Nueva Delhi en el año 1947. Hijo de un médico militar, recibió desde muy temprano las primeras clases de medicina, carrera que cursó en el "All Institute of Medical Sciences" de la India. Luego de graduarse se marchó a Estados Unidos para trabajar en un hospital de New Jersey y continuar con su formación en la especialidad de Endocrinología. Estudió en la escuela de medicina de Boston y se convirtió en médico jefe del Hospital New England de esta ciudad y en profesor en la universidad. Tiene multitud de libros en su haber, cuyas temáticas, formas de expresión y contenidos contemplo desde el respeto y la admiración. Y, en este caso, hablaremos de su obra titulada Buda.


En Buda, Chopra narra la apasionante vida de Siddharta, príncipe hijo del rey Suddhodasita, el cual al nacer su hijo, según lo que unos "oráculos" informaron a su padre, el rey, que debía no dejar salir al príncipe de palacio bajo ninguna circunstancia, hasta la edad de 32 años; pues de conocer el exterior, el mundo de la pobreza, y la realidad circundante "al por mayor" que se vivía más allá de las almenas y torres y apacibilidad de palacio, su hijo dejaría de querer ser príncipe para ser rey, y se convertiría el "otro hombre".

Nuestro pensamiento occidental, por la cultura que hemos vivido en el pasado, incluso lo que actualmente vivimos y consideramos educación, dista mucho de parecerse a la oriental, y pienso, que la esencia de todas las enseñanzas que posteriormente el hombre etiquetó y dogmatizó con la palabra religión, conllevan verdades fundamentales para la vida; nos hablan de leyes cósmicas que traducidas al mundo en que vivimos, serían la expresión de la Naturaleza, su ritmo, ciclos, procesos y evolución desde lo que podemos considerar la noche de los tiempos. La Naturaleza y sus múltiples manifestaciones, reunidas bajo el nombre de reinos, como bien sabemos, el mineral, vegetal, animal y humano. Nos dicen las enseñanzas que somos alma; nos dice la ciencia que tenemos mente.



Pero... ¿qué somos? ¿Ambas cosas? ¿Cómo percibir la realidad, con la mente, con el alma? ¿Qué es la realidad? ¿Hay algún sentido para nuestra existencia?

Estas y otras preguntas, cada parte del mundo en que vivimos tiene una versión de las mismas y unas respuestas. Depende pues, de donde estamos situados geográficamente, las costumbres adquiridas, los hábitos que entendemos como buenos, y un sinfín de postulados que nos llevan de aquí para allá, aunque finalmente nos tropezamos con el día a día, olvidando la seriedad del "conócete a ti mismo", y parece que solamente recordamos la parte espiritual que somos cuando no hay puertas, ventanas o salidas en la vida que vivimos.

La historia de Buda novelada por Chopra, habla de que su padre, el rey, encierra a su hijo en palacio ocultando cualquier síntoma de pobreza, hambruna... dando a entender que no hay nada de que preocuparse o con necesidad de cambiar. Un espejismo servido a la carta, cuyo resultado, de no haberse tratado de Siddharta, que llegaría a ser Buda y decir que "todos somos Buda", hubiera servido para que otro hombre hubiera vivido el mundo de la forma creado por el ser humano, como la realidad de la vida, sin mayor búsqueda que esa, salvo la ocupación de vivir, sin más preguntas...

El rey pone de su parte, con todos los medios de que dispone, para convertir a Siddharta en un gran guerrero; que conozca las artes de la lucha y la psicología del miedo para mantener distantes y atemorizados a los posibles invasores. No obstante el príncipe, además de vivir lo de fuera como se le ha enseñado, paulatinamente atiende su interior, y descubre impulsos, que por el tiempo le hacen tomar otros derroteros, convirtiéndose en un monje llamado Gautama, y con este nuevo nombre nacido un día, dejando atrás su corte real se lanza al mundo buscando mediante las sucesivas vivencias, lo que él concibe como el sentido de cualquier ser humano: saber quién es; ascendiendo el peldaño del alma hasta el espíritu y llegar a ser la conciencia del Buda, y por ende ser Él hasta el final de sus días en esta Tierra.

A veces me he preguntado si es necesario buscar lo llamado espiritual más allá de donde la vida nos ha puesto. Y la respuesta ha sido con la paradoja de que lo espiritual se haya dentro de uno. Y que, al igual que grandes pensadores y filósofos o simplemente personas de bien hacer, han hecho de sus vidas un continuo acto de servicio altruista, justamente ahí es donde anida el camino hacia la verdad. Considero que todo lo que existe en el mundo es porque debe estar y tiene una razón de ser. Mas nosotros, por lo menos la sociedad que yo conozco, hemos olvidado el sentido del sufrimiento, hemos puesto precio a la libertad, haciendo de la misma un disfrute que se mide según el valor económico y la posición social, creando unas enormes máscaras que nos separan de la verdad que menos queremos reconocer como cierta. Dando mucha cancha al deseo, fruto éste del egoísmo de la personalidad, inventado la separatividad, argumentando las clases; en definitiva, el yo quiero está muy encima del yo soy, quedando anulado este último por completo.


Leyendo este libro encuentras frases tan transparentes como olvidadas en las memorias éticas de la acción. Menciona con tranquilidad la Ley del Karma "el karma es el recuerdo de placeres pasados que queremos recuperar, y de dolores pasados que queremos evitar". Habla mucho de la mente "lo que asedia nuestra mente son los engaños del ego y las tormentas de ira y miedo". Hablan con sutilidad algunos de sus comentarios como "—Deja que el mundo sea tu maestro"; para descubrir posteriormente que tal mundo que vemos con la mente, lo que nos dice realmente es "dejad de creer en mí". Nos habla de la infelicidad "la infelicidad es hija de expectativas que no se cumplen"; También habla muy sinuosamente de un sendero, el cual puede caminarse allá donde nos encontremos, sin necesidad de cambiar de escenario: "había dos travesías que habrían de hacerse sin compañeros: la travesía hacia la muerte y la travesía hacia la iluminación".


En definitiva, una lectura interesante, amena y que nos lleva a la profundidad de nosotros mismos, hasta donde queramos llegar a ver, que en esta ocasión no es ningún "mas allá" sino acá, cercano y presente desde que el ser humano se creó, como consiguiente proceso de una evolución que quizás no entenderemos nunca con la mente, pero sí con el corazón...

Dice Chopra: "Escribí este libro como si se tratara de un peregrinaje iniciático; la ficción ocupa buena parte de su envoltura externa, pero es absolutamente cierto desde el punto de vista psicológico. A lo largo de las tres fases de su vida —Siddharta el príncipe, Gautama el asceta y Buda el compasivo– accedió a la iluminación y ascendió al universo de los inmortales. El milagro es que lo consiguió escuchando a su corazón, tan humano como el nuestro, y también tan vulnerable".


Emig


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domingo, 10 de enero de 2010

Creo en las personas


Especialmente en aquéllas que se les ve algo más que la humanidad. Aquéllas que a veces la gente confunde con ángeles u otras entidades divinas...
Hablo de aquellas personas que existen en nuestras vidas, que engrandecen nuestro espacio con pequeñas alegrías.
De aquéllas que miran a los ojos porque son verdaderas, que hacen elogios, que agradecen y piden disculpas con la misma simplicidad que un niño.
Personas que no necesitan hacer trampas para conseguir lo que buscan, porque sus deseos se muestran en sus acciones y reacciones, no en sus caprichos.
Personas que hacen el bien y te protegen del mal con una sonrisa, una palabra, un beso, un abrazo, una oración.
Personas que van por la vida sin miedo a la oscuridad, que caminan firmes y levantan la cabeza en momentos de completa desesperanza.
Personas que se equivocan más veces de las que aciertan, que aprenden más de lo que enseñan y viven más de lo que sueñan.
Personas que cuidan de su cuerpo porque les acompañará hasta el final. Que no distinguen entre ricos o pobres, gordos o flacos, negros o blancos.
Personas, simplemente personas, que no siempre están seguras de todo, pero siempre cumplen. Transparentes, amigas, espontáneas, a veces ingenuas.
Prefiero creer en relaciones basadas en la confianza, la serenidad, la humildad y la sinceridad.
Prefiero creer en aquellos encuentros que nos transmiten paz y tranquilidad.
Prefiero creer en hombres y mujeres que reverencian la vida con la misma intensidad que un gran amor... que pasan por la Tierra y dejan su huella, su recuerdo.
Hombres y mujeres que habitan el perfecto universo y el orden de la existencia.
Hombres y mujeres de alma limpia y puros de corazón.

Texto de este power point.

En ocasiones recibes o lees en algún lugar algo que te llama la atención. Que te hace reflexionar y te devuelve a la realidad del por qué estás cambiando.
Creo que cualquier cambio verdadero invita a una renuncia verdadera.
Creo que acostumbramos caminar con los bolsillos llenos, y tememos practicar el desapego por miedo a la sensación de soledad.
Creo que tal sensación es ilusoria y sólo existe en nuestra mente, la cual, necesita de continuo movimiento para su supervivencia y expansión. Pero creo, que mientras esto sea así, será la mente y no el corazón quien intentará resolver el conflicto de nuestra existencia.
Creo que el paradigma está cercano al silencio, y éste solamente se propicia desde el desenvolvimiento interior, que no pregunta ni dice sandeces; sobretodo observa con atención, y desde la privación de los sentidos, sabe más de lo que dice, convirtiéndose en el verdadero cofre del tesoro para descubrir.

Últimamente pienso que se aprende más cuando los vínculos formales son, primero, con uno mismo; y así, quizás sea cierto que lo demás viene por añadidura, porque lo sabemos ver.
Me pregunto si creer en las personas es creer también en uno mismo; me pregunto si creer en las personas es también conocerse uno mismo y darse a todos por igual.

Sospecho que aún nos queda mucho que aprender, de ahí que comparto este powerpont y mis reflexiones, con la mejor de las intenciones.


Emig


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